Cinco días en el corazón de la naturaleza: nuestra expedición y jornada de terapia de aventura

(Grupo rumano – Proyecto Open Door)

En septiembre de 2025, nuestro grupo rumano participó en una expedición de cinco días en plena naturaleza, en la zona montañosa de Sequoia, como parte del proyecto Open Doors – Nature for Social Inclusion. El grupo estaba formado por jóvenes con discapacidad visual y auditiva, acompañados por trabajadores juveniles y voluntarios, que exploraron juntos todo lo que la naturaleza puede ofrecer cuando las actividades son accesibles, están adaptadas y se comparten.

El objetivo de la expedición era reforzar la confianza en uno mismo, la autonomía, la cooperación y la conexión emocional con la naturaleza. Los participantes trabajaron juntos para instalar el campamento, orientarse y desplazarse en entornos naturales, jugar, explorar y reflexionar sobre sus experiencias. Lejos del ritmo acelerado y del ruido de la vida cotidiana, la naturaleza creó un espacio para la comunicación, la paciencia, el apoyo mutuo y la alegría.

Momentos como tocar el agua fría del río, reconocer las plantas por su olor o textura, reír alrededor del fuego y ayudarse mutuamente a caminar por los senderos del bosque crearon fuertes vínculos dentro del grupo y ayudaron a los participantes a contemplar sus propias capacidades desde una nueva perspectiva.

Solo unos días después, el 25 de septiembre de 2025, volvimos a reunirnos para una excursión de un día centrada en actividades asistidas con animales y ejercicios de equilibrio. Los participantes interactuaron con caballos, ponis y pequeños animales, aprendiendo a acercarse a ellos con calma y confianza. La experiencia fomentó la confianza, la conciencia corporal y el equilibrio emocional, especialmente entre quienes se enfrentaban a miedos o inseguridades.

La sesión continuó con una actividad suave de slackline, durante la cual los participantes practicaron el equilibrio con el apoyo de sus compañeros y facilitadores. Fue un ejercicio simbólico y significativo sobre la estabilidad y la confianza en las propias capacidades.

Ambas actividades pusieron de relieve algo esencial:

La inclusión se hace realidad cuando creamos las condiciones necesarias para que todas las personas puedan participar plenamente, contribuir y sentirse vistas y valoradas.

La naturaleza demostró ser no solo un entorno, sino también una compañera, ofreciendo desafíos, calma, silencio y oportunidades para jugar.

Este viaje consistió en crecer juntos, paso a paso, contacto a contacto, momento a momento.

 

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